jueves, 9 de octubre de 2008

EL PROCESO DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE

En el desarrollo de esta materia tienen gran importancia los aspectos metodológicos (entendidos como la interrelación de cuantos elementos y personas intervienen en el proceso educativo), aspectos que deben partir del contexto temporal, geográfico y social en que se encuentra el alumno, para lo que habrán de establecerse interrelaciones y transferencias no solo con otras materias del currículo de este curso (Historia del Mundo Contemporáneo, Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales) sino efectuar referencias constantes a las aportaciones de otras ciencias sociales (sociología, psicología, ciencia política). El proceso de enseñanza-aprendizaje, como hemos apuntado anteriormente, debe combinar la exposición de conceptos con el trabajo de procedimientos y actitudes, lo que comúnmente conocemos como metodología activa. La realización de investigaciones —que mostrarán que esta es una materia muy útil para el alumno—, el uso de las tecnologías de la comunicación para obtener información, la lectura y análisis de noticias económicas en medios de comunicación —en soportes impresos y digitales—, la redacción de informes y comunicaciones, la visita a empresas y organismos e instituciones económicos, etc., son recursos y actividades que muestran claramente las grandes posibilidades formativas de esta materia.


En esta línea, y como criterio metodológico básico, hemos de resaltar que en Bachillerato se ha de facilitar y de impulsar el trabajo autónomo del alumno y, simultáneamente, estimular sus capacidades para el trabajo en equipo, potenciar las técnicas de indagación e investigación (ahí están las posibilidades de las tecnologías de la información y la comunicación, como acabamos de manifestar) y las aplicaciones y transferencias de lo aprendido a la vida real. No debemos olvidar que esta materia adquiere todo su sentido cuando le sirve al alumno para entender el mundo y la compleja y cambiante sociedad en que vive. El mismo criterio rige para las actividades y textos y gráficos sugeridos y para la gran cantidad de material gráfico que figura en los materiales curriculares, de modo que el mensaje es de extrema claridad expositiva, sin caer en la simplificación, y todo concepto es explicado y aclarado, sin considerar que nada es sabido previamente por el alumno.


El hecho de que economía sea una ciencia en continua evolución y transformación condiciona la forma en que deben trabajarse sus contenidos en el aula. No es lo mismo presentar contenidos sobre los que existe unanimidad entre la comunidad científica, que hacerlo sobre unos en los que existen divergencias. Frente a las recetas preestablecidas, con escaso margen de duda sobre los efectos beneficiosos de su aplicación, la economía se enfrenta a constantes y permanentes teorías contrapuestas, teorías que responden a su inserción en un conjunto más amplio de decisiones por afectar a muchos otros aspectos de la organización social (por ejemplo, cuál debe ser el papel del Estado en la actividad económica— que es uno de los contenidos de la materia—, cómo debe intervenir en momentos de crisis o recesiones, cuál debe ser su política redistributiva de recursos, cuál su papel en la eliminación de desequilibrios territoriales, y así un largo etcétera). Esta pluralidad de opciones favorecerá que el alumno no se conforme con explicaciones sencillas y simplistas, sino que debe acostumbrarse a investigar sobre ellas, a prever consecuencias sobre su aplicación, en suma, a comprender el carácter global de esta ciencia social. Pero es que, además, debe aprender que una medida económica que se considera técnicamente necesaria puede tener también efectos socialmente negativos (el control de la inflación, prioridad de la política de las instituciones comunitarias europeas, puede provocar efectos negativos en muy diversos aspectos de la vida social y económica de los países). Y todo ello en los 8 bloques de contenidos que establece el currículo autonómico: Actividad económica y sistemas económicos; Producción, interdependencia económica y población; Intercambio y mercado; Magnitudes nacionales e indicadores de una economía; La toma de decisiones y la intervención del Estado en la economía; Financiación de la economía; El contexto internacional de la economía y Desequilibrios económicos actuales.


Es importante destacar que los diferentes tipos de contenidos del currículo de esta materia (conceptos, procedimientos y actitudes) tienen su reflejo en los diferentes objetivos. Así, vemos que los hay relacionados directamente con contenidos conceptuales (por ejemplo, identificar el ciclo de la actividad económica, distinguir sistemas económicos), con contenidos procedimentales (por ejemplo, interpretar los mensajes, datos e informaciones que aparecen en los medios de comunicación y/o Internet sobre problemas económicos actuales) y con contenidos actitudinales (por ejemplo, manifestar interés por conocer e interpretar con sentido crítico y solidario los grandes problemas económicos actuales, en especial las desigualdades económicas y la sobreexplotación de recursos naturales y los derivados de la globalización de la actividad económica). Y lo mismo podemos decir de los criterios de evaluación, además de que tanto en estos como en los objetivos de la materia algunos estén formulados integrando conceptos, procedimientos y/o actitudes.


La profundización que puede lograrse en cada una de las actividades de desarrollo de los contenidos estará en función de los conocimientos previos que el profesor haya detectado en los alumnos mediante las actividades / preguntas de diagnóstico inicial que acompañan en cada unidad al texto introductorio, y que parten de aspectos muy generales pero imprescindibles para regular la profundización que debe marcar el proceso de aprendizaje del alumno y para establecer estrategias de enseñanza. Al inicio del curso, y para comprobar el punto de partida inicial del alumno, se realizará una evaluación previa, de la misma forma que habrá una final que permita valorar integradamente la consecución de los objetivos generales del curso.


En un proceso de enseñanza-aprendizaje basado en la identificación de las necesidades del alumno, y que se conocen por los resultados de cursos anteriores, es fundamental ofrecer a cada uno de ellos los recursos educativos necesarios para que su formación se ajuste a sus posibilidades, en unos casos porque estas son mayores que las del grupo de clase, en otras porque necesita reajustar su ritmo de aprendizaje. Para atender a la diversidad de niveles de conocimiento y de posibilidades de aprendizaje de los alumnos del grupo, se proponen en cada unidad nuevas actividades que figuran en los materiales didácticos del profesor, y que por su propio carácter dependen del aprendizaje del alumno para decidir cuáles y en qué momento se van a desarrollar.